sábado, 15 de noviembre de 2008

Billete de viaje


"Te marchaste una mañana de abril, soleada y ventosa. Aunque teóricamente la primavera había llegado hacía un mes, este año la floración no había sido puntual. Durante las últimas semanas el sol se asomaba tímidamente tras los nubarrones grises para luego volver a ser engullido por la casi permanente amenaza de tormenta. Yo me ponía todas las mañanas mi chaqueta roja, comprada en una tienda de ropa barata, la única prenda que me había podido permitir esa primavera, no por la falta de dinero, sino por la ausencia de ganas. Si hubiera podido, hubiera seguido utilizando el grueso abrigo negro de años anteriores, pues aunque la temperatura ya no era como para llevarlo, yo seguía sintiendo el invierno corriendo por mis venas. Era el frío de la ausencia, de la pérdida, y durante los últimos días la nubosidad había dejado de ser variable para convertirse en una niebla espesa, opaca y asfixiante.
En la calle, sin embargo, brillaba el sol, como pude advertir cuando asomé mi rostro tras los visillos del salón. Mi piso interior sólo permitía advertir el tiempo a través de esa ventana. Percibí el ruido de los motores de los coches que llegaban amortiguados desde la calle Princesa. Encaminé mis pasos hacia el cuarto de baño, donde tomé una ducha de agua ardiendo, para escaldar el hielo instalado en mi pecho. Bajo el potente chorro de agua, recordé los versos de una de mis canciones preferidas de Los Beatles. I think I’m gonna be sad, I think it’s today…Creo que voy a estar triste, creo que va a ser hoy. Abrí los ojos de golpe para no tener la certeza de que, en efecto, era el día que ibas a partir, el punto y final en nuestro camino. Intenté buscar un atajo a mi pesimismo, una perla de esperanza dentro del enorme bloque de hielo. No, no va a ser hoy, me dije, no va a ser nunca. No obstante, todos los indicios me llevaban a la amarga idea de que sí, iba a ocurrir, tal como cantaba John Lennon. Tenías un billete para marcharte.
Casi siempre canto en la ducha, y como tratando de negar la evidencia, intenté hacerlo, como cuando me dedicaba a cantar sobre un escenario, con toda mi energía, exorcizando todos mis miedos y frustraciones ante el micrófono. Pero de mis cuerdas vocales sólo salió un susurro ahogado por la pena, y mis lágrimas se mezclaron con el agua que caía desde la alcachofa de la ducha."


CREO QUE VA A SER HOY