martes, 10 de marzo de 2009

Los versos más tristes de octubre


“Desde que te fuiste, el tiempo se ha acelerado. Los primeros días fueron huecos, luego vino la caída libre.

Desde que me despedí de ti, un agujero ha vuelto a aparecer en mi cama. Ya no soy la niña preferida, pero he hecho lo posible por no darme por enterada.

He creado un mecanismo de defensa y he desdibujado tu recuerdo. He borrado tus fotos y tus huellas.

Nunca has estado aquí. Nunca estuviste realmente.

Desde mi ventana veo a lo lejos las montañas que reflejan el sol en sus cimas blancas. Y el aire del norte me da en la cara para recordarme que no volveré.

Nadie me advirtió que no había paraíso en el cielo. Estaremos juntos hasta que el aburrimiento nos separe. Y nadie sabe que esta noche estoy sola en casa.

Desde que me dijiste adiós, el tiempo se ha contraído y la distancia se ha dilatado. Las palabras que me diste no valen nada, porque a nada se han reducido.

Y desde mi casa veo a lo lejos las montalas que reflejan el sol en sus cimas nevadas. Y el aire del norte me da en la cara para recordarme que ya no compartiremos nada. Que nunca te veré con ropa de invierno. Y que nunca volveré a las montañas.

En la dicha y en la desdicha, hasta que el aburrimiento nos separe.”

1 comentario:

Carlos dijo...

Pronfundo, sentido, roto y, sobre todo, muy sincero.

Enhorabuena.

Todos, alguna vez, hemos podido sentirnos identificados en escritos como éste que aquí nos regala.