lunes, 20 de julio de 2009

Hola, Mamá

"Hola, Mamá" es mi frase favorita.
Probablemente porque ya nunca la puedo decir.
Bueno, pero la digo en sueños.

¿Qué te voy a regalar este año? Pues unos vídeos de canciones que te gustaban, un bailecito, una sonrisa y mis mejores intenciones para hacer una tarta de manzana.

Yo recuerdo un cumpleaños tuyo muy antiguo. Me dijiste que no podía ser que cumplieras treinta porque es imposible que me acordara, pero yo juraría que sí. Bueno, ponle que fueran treinta y uno. El caso es que yo saltaba en la cama, sobre aquella colcha de punto blanca y azul clarito del año de maricastaña que estuvo en mi cuarto hasta que te supliqué que me trajeras una colcha nueva de la India. Saltaba, muy feliz porque era tu cumpleaños y te quería mucho. Había tarta de manzana para después de cenar.

¿Qué te regalaría si aún estuvieras aquí? Pues el Mediterráneo, las estrellas, volver a cantarte, Venezia, helado de café, mil tartas de manzana, té con leche en la cocina, un millón de flores.
Pero estás un poco lejos y no puedo hacerlo todo en un día, así que lo voy repartiendo durante todo el año.

Me va bien, ya sabes que siempre he sido muy llorona y ahora no le doy importancia a las lágrimas. Tengo una casa preciosa a la que hoy mismo le han quitado los andamios de la fachada, sigo teniendo la habitación desordenada, eso sí. Tendrías que conocer a Andrea, te caería fenomenal. Y qué voy a contarte de él...ahá, sí, él, hay un hombre...sí, Mamá, me quiere mucho, eso creo, o eso me dice el muy pillín. Sí, yo también le quiero, lógicamente. Tantas vueltas por el mundo y acabar enamorándome de un chico de León...sí, ya sé que era hora. No, no haré tonterías, ya he hecho suficientes este año. Mis amigos, pues ahí andan, repartidos por el mundo. La que más cerca ha estado ha sido Carolina, pero ahora se ha marchado a Barcelona...con el grupo, pues muy bien, nos lo tomamos con tranquilidad, que es más sano. De momento sigo sin curro fijo, con algún encargo, empezando, y con trabajillos eventuales de contratos exiguos y paupérrimos. Se hace lo que se puede.

El otro día me acordé de ti y me puse a hacer galletas...tenía ganas de hacer dulces, y sé que a ti te gustaba mucho. Me recorrí todos los chinos de mi barrio para comprar moldes con formas bonitas, y al final las hice de tres variedades: vainilla, canela y mermelada. Me salieron para un regimiento, pero reparti entre Moratalaz, mi casa y, cómo no, mi consorte, a quien por cierto le han encantado y se las zampa de tres en tres. Ahora sólo hay que intentarlo con la tarta. He comprado frutas del bosque, así que se presta a variaciones.

Soy bastante feliz, he cambiado moderadamente aunque sigo siendo igual de despistada, me olvido las llaves, los recados, llego tarde, me duermo por las mañanas y se me quema la comida, pero feliz, sí.

¿Qué más te regalaría? Pues sacarte a bailar, hermosura. Insisto. Seguro que lo haces muy bien.

Por cierto, le he puesto tu nombre a mi bicicleta, es que el que tenía antes no le gustaba nada, espero que no te importe.

Feliz cumpleaños, estés donde estés.





Se me ocurrirán más, sí...