martes, 20 de abril de 2010

La eternidad contigo me sabría a poco.


Y la eternidad lleva tu nombre impreso, huele a ti, está incluido dentro del billete al paraíso.

Hola Mamá.

Hoy hace ya dos años que no estás, pero es que desde entonces el tiempo no existe.
El día que te fuiste se pararon todos los relojes.

La eternidad huele a white musk.

No hay nada más amado que lo que perdí.

Tus recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad.



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