domingo, 28 de noviembre de 2010

Repostería por amor



Esta es mi segunda experiencia con tortitas. La primera fue el jueves a medianoche, para practicar, después de una concentración ciclista que había acabado con toda mi energía.
A la tercera tortita, si uno posee cierta pericia, ya puede darle la vuelta sin echarla a perder.

Un sábado que comienza con tarta de queso y cupcakes, sigue con tortitas con mermeladas de flores y acaba con sushi y udón, regado con mucho té, es, por definición, el día perfecto.

Eso, y que la vida es una sucesión de soleadas y enamoradas mañanas.

Tengo la impresión de que soy más cursi que vomitar purpurina.

Igualmente estoy muy orgullosa de mis tortitas con forma de corazón.


Unos se dejan barba y otros nos pintamos los labios, per l'amor de deu, ¿qué nos está ocurriendo?

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