viernes, 3 de diciembre de 2010

Et puis je fume!


Cuando empiezas a trabajar, tienes algo que celebrar. Ello conlleva gastar dinero a espuertas, pero ese es otro tema. El asunto es que de pronto te apetece salir a cenar, tomarte unas cañas, brindar, reírte con alguien, aprovechar tu tiempo de ocio porque antes lo veías como una pesada carga y ahora como algo escaso pero muy valioso. Te apetece igual que antes, porque nunca dejaste de desearlo, claro, pero ahora puedes hacerlo con un poco más de tranquilidad.

Pues bien, recuerda siempre, querida amiga, que tus ganas de salir a tirar cohetes por Madrid, son inversamente proporcionales a las ganas que los demás tienen de salir de su casa. Está comprobadísimo. No hay más que recordar aquel mes de rebajas en el que trabajé para unos famosos grandes almacenes, en los que libraba un día a la semana (¡domingo!) y en lo que lo más divertido que hacía el sábado por la tarde era irme al Ahorramás a hacer la compra de la semana. Mi trepidante vida social hacía que mis seis horas diarias vendiendo zapatos resultaran lo más animado del día.

Acongojada me hallo al darme cuenta de que ahora mi contrato es indefinido y libro dos días por semana.

¿Dónde coño está todo el mundo para felicitarme después de los siete meses en los que yo no podía salir de casa porque estaba sin un duro? ¡Con lo que pensaba que os ibais a alegrar de no tener que pagar mis cuentas!

Sí, reconozco que estoy un poco enfadada con esta actitud.

El punto positivo que aún no he contado es que soy candidata a madrileña del año cum laude.

Trabajo en la misma calle en la que vivo.

Tiempo que empleo en ir al trabajo: tres minutos y medio.

Dinero que gasto en transporte: 0€

Acabo de desbancar a mi tía, que trabaja a la vuelta de la esquina de su calle.

Felicitadme…¡e invitadme a salir!


Sympathique - Pink Martini by Lucía Inthesky

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por tu nuevo trabajo. Les tenías preocupados, claro que es normal: te quieren.

Lucía inthesky dijo...

Bueno, preocupada estaba yo, ellos igual un poco hartos de la misma cantinela...
Me quieren, creo, sí...