lunes, 21 de febrero de 2011

Algunas cosas que sabías que terminarían pasando


Una de ellas es, por ejemplo, colgar muchos textos en internet sabiendo que hay mucha gente que pasa de poner referencias a la hora de copiarlos y pegarlos. Esto es el mundo de los blogs. Hace poco alerté a un amigo de que un ingeniosísimo texto suyo circulaba por la red bajo la autoría de por lo menos cuatro individuos. Claro que nos fastidia, pero lo que tendríamos que hacer es no colgarlos. O por lo menos aguantarnos.
Pues bien, me han soplado que me ha pasado a mí. Que ya tiene bemoles, para lo poco que escribo. Se trata de una pequeña pieza que acompañaba a un libro-objeto realizado hace cuatro años, durante la estancia en Venecia, cuyo título corresponde al de la fotografía.

Algo me dice que esto no está del todo bien, después del sonado caso de una ilustradora que ni siquiera se molestaba en quitar marcas de agua de dibujos ajenos, pienso que todo tiene un límite.

Aún no tengo muy claro como diferenciar en textos escritos el apropiacionismo o la inspiración del fusilamiento, puede que fuera sin mala intención, de manera que no pienso colgar el link de la aludida.
Simplemente que sepa que lo he visto, porque creo que ya le han dicho algo.
Y que registro mis cosillas, vaya. Por si más adelante hay tentaciones.

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