miércoles, 20 de julio de 2011

Mira, ha llegado el sol



Cuando cumpliste medio siglo, me dijiste que ya habías vivido más de la mitad de tu vida, y a mí me entró terror.

Es irónico, porque no sabíamos que quedaban menos de tres años para que te marcharas.

En realidad si lo pienso, pasó muy poco tiempo. Menos del que llevo sin ti. Te ibas a dar un gran homenaje, un viaje a India, probablemente, por tu medio siglo de vida. No pudo ser.

Nacerías un día de sol. Eso es seguro. Eras una chica solar, aunque ambas seamos de agua.
No me atrevo a preguntar mucho sobre ti cuando eras bebé.

Si estuvieras, nos iríamos de cañas para celebrarlo. Pero ya nunca te conoceré mayor. Nunca veré como te estropeas por la edad, como la vida le da a tu rostro la apacibilidad de los años y la experiencia, como tu piel se arruga y se convierte en terciopelo fino, tus manos delgadas de cuajan de manchitas canela y tu pelo se encanece poco a poco. Nunca comprobaré el pudor que entra a la hora de vestirse o de ir a la playa. Nunca podrás decirme, anda quita, que ya soy una señora, cómo voy a ponerme eso. No te cederán el asiento en el autobús ni el paso en los cruces. No disfrutarás de la tranquilidad de una jubilación hogareña, haciendo galletas y tejiendo jerseys. No harás de canguro de mis niños. No podré seguir necesitándote y alimentándote cuando cumplas sesenta y cuatro. Nunca llegarías a esa cifra, por mucho que cantáramos juntas.
Como Txema dijo, siempre recordaremos a nuestras madres en todo su esplendor. Parece que es un complot a lo Greta Garbo. Estoy de guasa, es triste, pero hay que reírse.

Como tu cumpleaños cae en verano, siempre me vienen a la cabeza las mismas imágenes harto repetidas.
¿Recuerdas la última noche en Altea? Me he acordado hace un ratito. Había luna llena y la cerveza siempre sabe mejor mirando el mar. Era 2006. No sabes lo vieja que me he hecho yo en este lustro. Por lo menos siento como si me hubiera caído una losa encima.
Volvería una y mil veces a esa terraza contigo. Y te agarraría fuerte para que no te fueras esta vez.

Y ha llegado 2011 y sigues estando bella, todos te recordaremos así. Una joyita preciada y extraña, como un hielo que no se funde al sol.

Pero qué astuta.

Love.


1 comentario:

Cadierno dijo...

Que bonito!