domingo, 25 de diciembre de 2011

Decisiones equivocadas




Llevo unos días con la idea de estudiar una segunda carrera por la UNED a partir del año que viene. No es tanta locura si tenemos en cuenta que se trata de una universidad a distancia (la propia palabra lo indica), y que podría ser fácilmente compaginable y muy enriquecedor si me decido a hacer el doctorado.
El problema de todo ello es que la segunda carrera que quiero estudiar se trata de filosofía.
Siempre me ha apetecido, sé que tengo muchos pájaros en la cabeza, y estaría bien terminar de sacarlos.
El otro día alguien muy cercano a mí me dijo que sería muy buena idea, teniendo en cuenta lo que me gusta darle vueltas al tarro y estudiar en las bibliotecas (soy muy fan de las bibliotecas de esta ciudad).
Y todo este follón viene montado porque me paso las mañanas allí metida buscando información para mi Trabajo Final de Master, que ya tiene título, es muy bonito y nadie lo entiende cuando lo digo.
Puede que sea una idea genial u otra pajarada.

Hoy en la comida navideña he cometido la insensatez de comentarlo, a sabiendas de que a nadie le iba a hacer ninguna gracia. Pero una es así de inocente y sigue creyendo en que la familia te apoyará en todas tus decisiones.
Y por supuesto, el comentario general ha sido "¿Y eso pa'qué?" (Léase en tono de horror, como si me hubiera dado por la brujería).
El razonamiento de por qué no debo hacerlo es el siguiente: me tengo que meter en el mercado de trabajo (¿¿en quée??) y porque eso no servía para nada.

Me lo han dicho después de que hubieran mantenido una apasionada conversación de sobremesa de cuarenta y cinco minutos de reloj sobre la vida marital de la Duquesa de Alba (por supuesto todos a la vez y a voces).

Yo me he ofendido muchísimo y me he ido a mi casa con la dignidad por delante.

No sé qué concepto de eficacia o utilidad tienen en casa, teniendo en cuenta la que está cayendo. Mi último trabajo fue de camarera. Estuvo muy bien, aprendí muchas cosas, pero no tener una motivación fuera era muy frustrante. Estoy a la espera de una beca del Ministerio, y si no me la conceden, tendré que volver a hacerlo, porque los ahorros se acaban.
No tengo carnet de conducir ni coche. Me muevo a pata, en metro y a veces en bici. No tengo casa propia, pago alquiler. No tengo smartphone. Me gasto mi dinero en vivir en Madrid y en cursos varios. Ahorro mucho dinero con los trabajos temporales para luego poder disfrutarlo poco a poco. Para mucha gente de mi alrededor es todo un fracaso, no tengo estabilidad alguna. Soy muy popular en conversaciones, pero nada de lo que hago "sirve" para nada.
Para más datos, mi hermano es músico. Pienso que mi familia debe de estar contentísima con nosotros, y más que en los tiempos que corren.

Yo sin embargo estoy bastante feliz. Mucho más que hace un año. Y sé que ya no volveré a ser igual que antes.

Pero bueno, tras esa larga y disparatada conversación, la Duquesa de Alba sigue siendo rica, y nosotros no. Eficiencia cero para vosotros también.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Miss!

Sé que no buscas ni el consejo ni la aprobación de nadie porque no lo necesitas y me alegro mucho de que sea así y que pese a lo que digan puedas seguir siendo feliz haciendo lo que te apetece.

Solo quiero decirte que mucho ánimo y que no dejes que nadie cambie tus ideas, especialmente que no te convenzan de que lo que ellos piensan es lo mejor para ti.

Solo los peces muertos siguen la corriente del río.

Un beso

Lucía inthesky dijo...

Muchas gracias por los ánimos!
Pues sí, hoy de viaje venía pensando que si el mundo se acaba, que así sea, pero por lo menos tengamos un bonito final de fiesta, ¿no?

Y si el mundo sigue girando, hemos ganado. Ya está.

Besos :)