viernes, 25 de enero de 2013

Esta nostalgia descongelará algún futuro


He soñado con una casa con enormes ventanales que daban al mar. Con un sol blanco y cegador. Con una playa de agua turquesa, repleta de gente feliz y bronceada. Todos se apiñaban sentados sobre rocas, charlando y riendo. Las olas batían fuerte, pero nadie tenía miedo, no hacía daño. Yo me lanzaba al agua, no estaba fría, no dolía. El pelo se me mojaba al sumergirme y lo sentía culebrear a mi alrededor. Escuchaba conversaciones, otras palabras, otros acentos. Todo era cálido y dulce, todo era suave y blando como el algodón.
Estaba allí, había llegado, pero no estabas. Te estaba esperando.





No pasa nada, porque suelo soñar mucho con el mar, así que puede que no signifique nada especial, salvo que por la fuerza tenga que ignorar ese extraño sentimiento de melancolía que queda tras un sueño feliz. No pasa nada porque cada día hago mi vida, salgo a la calle, sigo comprando en el mercado y bromeando con el frutero, sigo tomando el metro y moviéndome veloz por las escaleras, serpenteando por los andenes para ganar tiempo y no llegar apurada. Sigo moviéndome cada día en esta ciudad como el ratón urbanita que soy, tratando de abstraerme, de no pensar. Me maquillo por las mañanas intentando no verme tan pálida, los pantalones se me van quedando holgados día tras día, intoxico mis pulmones voluntariamente cuando salgo al balcón a respirar hondo. Me pierdo en la noche para olvidarme de que a veces, aunque me río, aunque pongo buena cara, aunque me marco unos bailes increíbles en todas las pistas y monto unos espectáculos tremendos en todas las plazas, la vida sencillamente, se me hace muy cuesta arriba.






Huida nº1. 2013



Sé  que esto no es un final, aunque me empeñe en verlo como tal. Sé que esto es un cambio, un comienzo, una crisis, un desierto, una oportunidad, una pérdida de tiempo.
Sé que te quiero y que me esperan más aeropuertos.
Sé que esta nostalgia descongelará algún futuro.



miércoles, 23 de enero de 2013

A mí me pasa lo mismo



Porque hay veces que quieres decir algo y no te atreves, y no sabes, y no puedes, y no debes, y no encuentras el momento.

Porque hay palabras que dilatan el tiempo y la distancia.

Como cuando le miras la nuca
y, aunque se da cuenta,
no se da la vuelta.

Como cuando llamas por teléfono
tan de mañana
que no se levanta de la cama.

Así te miro yo,
así te llamo yo,
con las ganas que tengo,
y siempre me arrepiento antes de hacerlo.

Como cuando le escribes mensajes
donde hay poco riesgo
de que llegue a verlos.

Como cuando le cuentas a gente
y estás casi seguro
de que no van a irle con el cuento.

Así te escribo yo,
así me explico yo,
con el tiempo que paso maquinando
podría haberte hablado veinte mil veces ya,
y todo iría tan bien,
y dejar de creer que me voy a equivocar,
y llevar la razón porque la quiero llevar.

Con el tiempo que paso maquinando
podría haberte hablado veinte mil veces ya,
y todo iría tan bien,
y dejar de creer que me voy a equivocar.


domingo, 20 de enero de 2013

En silencio

Esas veces que nadie dice nada, pero tú lo estás deseando y no sabes si el otro también.
Pero no. No lo sabes. No quieres saberlo porque la respuesta más probable es que no.

La borrasca que hay sobre la península ha traído vientos y tormentas, pero ayer dijimos que al marcharse, saldría el sol y nos quedaríamos limpios.
Limpios.
Limpios de verdad.

Ayer salí a bailar y durante un instante tuve un fogonazo, como si de verdad estuviera allí. Algo así me esperaba, pero sin proyectarlo, sino viviéndolo de verdad.
Divertirme sin pensar en mañana.

No quiero esperar a la noche. No quiero tener miedo al meterme en la cama. No quiero esperar a coincidir. No quiero seguir imaginando cómo hubiera sido, o cómo podía ser.
No quiero esperar. No quiero seguir esperando.




Sólo quería volar.




viernes, 18 de enero de 2013

El día que vuelva a ocurrir



Todavía no he olvidado dónde puse el corazón. He mirado por una rendija y lo he visto, y me ha dado rabia. Pero quizá aún es demasiado pronto, y sólo hay que tener paciencia.
Vi uno nuevo en una tienda cerca de casa, pero no me he animado a comprarlo.

He vuelto a soñar. Me tomaban en brazos como si no pesara un gramo, hacía sol, llevaba un vestido de colores, y después recibía una carta que me hacía daño, y sentí miedo.
Como aquellos días en los que comprendí que ya no había vuelta atrás, y que las películas son sólo eso, películas.

En realidad no estoy tan mal. Sólo incómoda.
Sólo necesito una manta y otro té caliente, porque hace ya días que tengo demasiado frío.

Y este viento...Mais tous les vents balayent les maux de coeur...






Todo se olvidará el día que ocurra lo mismo, pero con otra persona.
Eso dicen todos.

miércoles, 16 de enero de 2013

Siempre se me olvida

Ahora que parecía que el sol salía.
Ahora que me lo creí. 
Ahora que había una oferta de vuelo.
Ahora que me sentía electora y elegida.
Ahora que estaba punto de tocarlo con los dedos.
Ahora que recordaba cada una de las palabras.
Ahora que estaba casi segura.

Me ha vuelto a pasar.



Ayer hice un conjuro para eliminar los malos espíritus. No lo había hecho nunca, pero después bebí un vaso encendido y por un instante me sentí mejor.
Hoy me he despertado apesadumbrada. Todavía es miércoles. Todavía es enero. Todavía es hoy y todavía no es mañana.

He soñado con él, pero ya no me parecía igual. Aunque la realidad se formateara, ya nunca sería igual.

Si volviera el tiempo atrás, elegiría yo, y quizá por eso nunca me hubiera conocido.

lunes, 14 de enero de 2013

I don't wanna be friends

El corazón rojo se quedará petrificado. No volveré a calentarlo para que se reblandezca y se vuelva transparente. No vale la pena. Lo he escondido en un lugar del que no me acordaré en unos días.
Cuando vuelva a encontrarlo, será demasiado tarde. Ya lo habré olvidado todo, y entonces, lo tiraré a la basura.



Hace unos cinco años miraba las montañas nevadas desde mi antigua casa para recordar que ya no volvería a ellas.
Ahora, en medio del viento helador de enero, pienso que nunca he visto un volcán de cerca.
Los volcanes son algo perturbador. Creo que hay gente que se enamora de ellos, y que enloquecen.
Yo sólo quería comprobarlo.

A veces no se comprende el poder de la desaparición. Hay cosas que son demasiado dolorosas de escuchar. Hay que entender el derecho de omisión. Permanezco en silencio porque no hallo dónde poner mi pena. Sí, pena. Ahora se dice pena.






La frase que más me gusta de esta canción siempre ha sido la misma: I don't wanna be friends.

Estaría bien si alguna vez me la creyera.
Ahora que soy mayor, que ya he crecido.

viernes, 11 de enero de 2013

Waiting for the spring




Pensaba que el paraíso era un lugar contigo en la tierra, pero lo cierto es que me gustaría salir esta noche y no tengo un traje que ponerme.

¿No conocías a The Smiths, verdad?

Quizá tenga que volver a sacar mi lista de cosas que me hacen sentir bien y actualizarla.
Hasta que llegue el día que ya no te recuerde.


Esperaré a la primavera, porque llegará. Siempre llega.

jueves, 10 de enero de 2013

I thought I knew you





Love has a nasty habit of disappearing overnight...




miércoles, 9 de enero de 2013

Sabiendo lo que sé...






Llevas razón sobre tú y yo, pero da igual, porque he cambiado de opinión.