jueves, 28 de marzo de 2013

Catarsis

Este 2013 está siendo el año de la catarsis, y ello indica que llevo cabreada desde los últimos días de diciembre. A medida que he ido descubriendo muchos datos de mi pasado, he ido enfadándome más y más, rebotándome in crescendo, deseando romper y huir lejos, sin posibilidad de irme más allá del barrio de al lado.

He hecho listas de cosas que me hacían sentir mejor, he roto esas listas, he vagado por la ciudad, completamente perdida, he soñado con el Pacífico, he recortado palmeras, he borrado caras, he dejado de pronunciar nombres, he dicho que voy a seguir adelante, he sucumbido a la nostalgia y vuelto a levantarme de la cama cuando creía que nunca querría despertarme.

Ahora que tengo un destino para este verano, estoy más tranquila, pero sigo inquieta por el hecho de montármelo tan mal. No me da tiempo a nada, tengo miles de objetivos por cumplir, pero siempre debo coger un autobús para no llegar tarde a trabajar. Hago malabarismos con el dinero, me pregunto cómo voy a seguir adelante sin esperanza, si me habré equivocado, si estoy condenada eternamente a este vaivén, a esta inestabilidad.

No agarro el toro por los cuernos, si es lo que queréis saber.




Ahora abril ya no me da miedo. Ni siquiera sueño por las noches con ello. ¿Te estoy olvidando? Puede que no, sólo te estoy colocando en tu sitio.
Vale, he estado enfadada, pero no te voy a tirar a la basura.
Aunque me llamaras avestruz tantas veces, aunque me lo hicieras creer, terminaré perdonándotelo. Sólo dame tiempo.

Cuando esto haya pasado, cuando haya completado el proceso, volveré a ser una persona apacible. Quizá no tanto como querías, pero ese es otro tema.



No hay comentarios: