sábado, 20 de abril de 2013

La mala hija

"Este año me había propuesto no hacerlo como todos los demás. Me había propuesto no escribirte, y si lo hacía, no en segunda persona. No quería hacerlo, porque han pasado cinco años y creo que ya es momento para un punto de inflexión. Algunos ahora pensarán que soy una mala hija, pero después de muchos años de irreprochable devoción, me ha llegado el momento de enfadarme con los mayores, y te ha tocado un poco, aunque ya no estés aquí.

No tengo muy claro por qué ha ocurrido. Quizá porque hay momentos en los que nuestras existencias cobran forma de olla a presión que un buen día estalla. No hay por qué alarmarse, porque tras un desastre en la cocina, todo es susceptible de ser limpiado posteriormente. Pero lo cierto es que necesitaba respirar y salir a tomar aire. Dejar la cocina hecha un asco un rato, mi cama sin hacer, una pausa de un tiempo y saber que el mundo no se derrumbaba por ello. Porque cada día de mi vida era un agradecimiento por seguir aquí, porque cada vez que me miraba al espejo era un reproche por no ser tan perfecta como tú, porque cada cumpleaños era una ausencia espantosa que no me dejaba disfrutar. Y sí, alguna vez necesitamos enfadarnos. Porque cada 20 de abril yo extendía el mantel del ritual, y yo en realidad odio seguir rituales, y menos aquellos en los que siento que no tengo nada que celebrar. Pero si no los sigo voy a parecer una hija maleducada y desagradecida, y tú me enseñaste que la educación y el saber comportarse debe estar por encima de todo, aunque no te guste. Te decepcionabas mucho si no hacía como me indicabas.

Esta es mi pequeña rebelión, madre. No llorar un 20 de abril, no recordar qué hice ese día antes de que te fueras, bloquear toda esa información, todavía sentir que te echo de menos, pero que no es culpa mía. Que no supe cuidarte, que no supe enfrentarme a lo que estaba ocurriendo. No soy como querías que fuera, no llegué a las cotas que me pedíais, no conseguí ser perfecta, cedí muchas veces ante la presión, y yo misma me frustraba, me desesperaba intentando entender por qué deseabais que fuera distinta, alguien que no soy.

Esta es mi rebelión: llevar el pelo largo, vestir ropa barata, querer perforarme la nariz, comer alguna porquería de vez en cuando, no tomarme mi salud tan en serio, no preocuparme por el futuro. ¿Qué futuro? Sabes que si yo muero a la misma edad que tú ya habré superado la mitad de mi vida hace años? ¿De qué demonios me sirve? La eternidad lleva tu nombre impreso, pero me gustaría que el presente estuviera enlazado con el mío.

Esta es mi rebelión, seguro que no te la esperabas, y aun así, te estoy escribiendo de nuevo, otra vez en segunda persona, aunque lleve ya varios meses enfadada, sin poder resolver un conflicto con palabras, porque te marchaste demasiado pronto.
La ausencia nos ha librado de esta.

Pero supongo que no hay de qué preocuparse. Hasta las relaciones más perfectas tienen fisuras y manifiestan crisis alguna vez. También solías decir que no soy rencorosa, que todo se me pasa, y sabrás que esto también pasará. Que aunque este año no lleve margaritas ni prepare un pastel, algún día me calmaré, y todo quedará en un mal momento. 

No te preocupes, madre. Se me ha caído el velo que te cubría, pero no voy a tirarte a la basura."

Chus García Revuelta
20 de julio de 1955 - 20 de abril de 2008




2 comentarios:

micronomic dijo...

No sé si te acordarás de mí, Lucía. Un tren de León a Benicàssim hace muchos muchos años, después algún contacto internetero. Vengo de trabajar de noche, en un hospital, en mi hospital. Cuando me fui esta mañana había una paciente menos que cuando llegué ayer. Volvía en mi coche pensando en eso, escuché la fecha en la radio y me acordé de algo que ni sabía que recordaba... "La madre de Lucía también se fue tal día como ayer...". Se me ocurrió buscarte al llegar a casa. Quería decirte "hola". Que espero que estés bien, que no se haya perdido la parte alegre de aquella chica tan preciosa y sensible y despierta que conocí en aquel tren. Y que sumes mi abrazo a todos los que me imagino que te habrán dado...

Lucía inthesky dijo...

Claro que me acuerdo de ti. Muchísimas gracias por acordarte tú, aunque tomáramos aquel tren hace ya más de una década...
Muchas cosas han cambiado, pero he ido recuperando la alegría, he comprendido muchas cosas e incluso he aprendido...
Gracias de nuevo por tus palabras. Un abrazo enorme para ti también :)