jueves, 31 de octubre de 2013

Volatilidad



“Cuando me desperté, ya se había marchado, y entonces volví a comprender la certeza que siempre me asola cuando ocurre: ella ya no está. No va a volver, es imposible. No hay nadie que nunca haya conseguido hacerla volver.
Pero esas noches en las que aparece, sin que la llame… en fin, esa extraña sensación que tengo de que todo lo ocurrido fue un sueño. Es una batalla vencida, es un paso adelante sin retorno. Me gustaría tanto poder contar esa historia… poder decir, casi sucede, casi se marcha, pero no fue así. No desapareció para siempre, sólo fue un pequeño susto. Como cuando sueñas que pierdes algo, que la habitación donde estás se derrumba, pero te incorporas, todo sigue en el mismo lugar, y te sientes invadido por el alivio y la gratitud.
Ocurre muchas más veces de las que tengo conciencia, pero ahora la diferencia está en que no me paro más tiempo de la cuenta a pensarlo. Ahora la certeza es más fuerte que la seducción del sueño. Ahora sé que sólo forma parte de ese universo que creé para defenderme de la cotidianidad. Es una sensación volátil y ligera. Como casi todo lo que importa.
Está en alguna parte, con humo enredado en su pelo.
No está muerta, sólo se ha ido.”

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