viernes, 20 de julio de 2018

Eternidad e infinito.




Hola Mamá.

Ya ha llegado la época de melocotones, y aunque no aparezcas por la puerta con un cucurucho repleto, sigues estando presente todos y cada uno de los días de mi existencia.

Mamá, me gustaría susurrarte en el oído, hecha un ovillo bajo las sábanas, como cuando nos contábamos secretos en la oscuridad.
Me gustaría volver a reír hasta que me doliera el estómago con una de tus bromas.
Me gustaría volver a abrazarte fuerte y ordenarte que me abrazaras antes de que desaparezcas, antes de despertarme.

Mamá, la vida es hermosa, estoy segura de ello, y yo soy muy feliz.

Tú nunca pudiste ser mayor, por eso ahora eres eterna.

Feliz cumpleaños, mi audaz trapecista. Te quiero el infinito y más.